CULTURA DE PAZ: UN DESAFÍO PARA LA EDUCACIÓN

En la actualidad el derecho humano a vivir en paz, como derecho individual y como derecho colectivo, es la piedra angular de todos los demás derechos humanos y de su interdependencia recíproca. El derecho a la paz es pues un derecho síntesis que en las últimas décadas, gracias a su reconocido valor ético global, ha posibilitado su consideración como norma positiva de derecho. Esta consideración se debe en gran parte a la presión o coerción que la sociedad civil ha ejercido y ejerce tanto sobre los Estados como sobre los organismos internacionales. La cuestión esencial en estos momentos no es la discusión teórica sobre el grado vinculante del derecho a la paz, sino garantizar que este deber moral, político, jurídico y social demandado por los ciudadanos de nuestro planeta se respete con independencia de la existencia o no de esa norma.

La paz como aspiración y necesidad humana significa no sólo una disminución de todo tipo de violencia (directa, estructural o cultural), sino condición indispensable para que los conflictos puedan ser transformados creativamente y de forma no violenta, “de tal manera que creamos paz en la medida que somos capaces de transformar los conflictos en cooperación, de forma positiva y creadora, reconociendo a los oponentes y utilizando el método del diálogo” (Fisas, 1998). Si bien la solución puede parecer bien fácil, la historia revela que la paz como justicia social, como satisfacción de las necesidades básicas de todas las personas, es una cuestión compleja y una tarea difícil. Pero como escribiera Ortega y Gasset (1983) " no se puede ignorar que si la guerra es una cosa que se hace, también la paz es una cosa que hay que hacer, que hay que fabricar..."

En ese quehacer, la paz se ha abordado desde diferentes posiciones:

  • desde la mirada que propone la fraternidad universal apoyada en lo que podría ser el origen común de la raza humana y la igualdad de las personas;
  • desde la solución de los conflictos a través de un ordenamiento jurídico nacional e internacional;
  • desde el establecimiento de organismos internacionales capaces de garantizar la seguridad colectiva;
  • desde la visión holística, ecológica y planetaria que extiende la problemática de la paz al medio ambiente.
  • desde la asunción de la paz positiva como la suma de las cuatro “D” (Desarrollo, Derechos Humanos, Democracia y Desarme), de manera que la ausencia de alguna constituye un factor de violencia. Este concepto de paz está estrechamente relacionado con el concepto de seguridad y desarrollo humanos.

Este quehacer, en distintos momentos, ha dado contenido al derecho humano a la paz, definido y determinado por una serie de derechos ya reconocidos y cuyo cumplimento no solo es obligado para los Estados, también lo es para la sociedad civil.

Comentarios

Francisco A. Muñoz ha dicho que…
Que alegría encontrarte de nuevo en el "Planeta Eirene"

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