De nuevo las vacaciones: Cabo de Gata


Cabo de Gata


Desde aquí, desde este interior silente y prodigioso,
su cuerpo se adivina con la luz del día,
su rocosa extensión hasta el mar vacilante.

Desde aquí, desde la oquedad del aire,
sin la textura del tiempo y de la arena, apenas se sostiene
la línea de su cuerpo, tan dulce y tan fría.

Desde aquí, desde este interior apagado y celeste,
su cuerpo, en el fondo de la tarde, se disipa
como nuestros cuerpos hundidos y sobrios en el agua.

A lo lejos, las aves regresan, tranquilas y apacibles.

(Este poema fue publicado en el catálogo de la exposición fotográfica "Al fin y al cabo" de Pérez Siquier )

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